Las Vegas – Aventura con vistas a Trump

Las Vegas Trump Hotel

Seguro que alguna vez has oído la típica frase: “Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”. Lo que subyace tras ese dicho es probablemente una locura tremenda o un desmadre descomunal, que luego requiere de mucha discreción. ¿A quién no le apetece alguna vez soltarse la melena? ¿O evadirse de la rutina estricta? ¿O hablando claro, hacer el burro? Pues no lo dudes, ¡pon rumbo a “la ciudad de las luces”!

Los sobrenombres de Las Vegas no se quedan allí, también está “la ciudad del juego” o “la ciudad del pecado“. Cuando decidí viajar a Nevada y Arizona pensaba más en el Gran Cañón del Colorado que en todos esos apodos de la famosísima ciudad. Sin embargo, mentiría si dijera que no me seducía un poco la idea de dejarme llevar por alguna excentricidad, o incluso insensatez puntual. Ya se sabe, ¡solo se vive una vez!

  • Alojamiento Las Vegas:

Pensarás que me alojé en el hotel Trump, del nuevo Presidente de los Estados Unidos, por el título del post. En realidad me alojé en el Palazzo, con vistas al hotel Trump. Quería un hotel de la misma calidad que The Venetian pero más nuevo y moderno, y eso fue lo que conseguí escogiendo Palazzo. Una vez allí descubrí que de hecho está conectado con The Venetian. Como la mayoría de grandes hoteles de la zona, el Palazzo es inmenso, con una extensa oferta lúdica y gastronómica, disfruté de la enorme suite y las vistas desde planta 32. La increíble oferta hotelera de lujo en Las Vegas merece una extensa presentación, con algunos establecimientos realmente únicos. Tengo entendido que más de la mitad de los mayores resorts y hoteles del mundo están concentrados en el Strip.

  • Visitas:

Solo voy a hablar de lo fundamental, el Gran Cañón, simplemente espectacular. Las opciones de visitar esta maravilla son muchas, es muy típico una excursión en helicóptero o avión. Yo por aquellos días estaba aburrida de tantos vuelos y opté por hacerlo con “Pink Jeep Tour”, ¡literalmente en un gran jeep de color rosa! Hay opciones North Rim y South Rim, pero el borde sur estaba más cerca, y tenía mejores vistas panorámicas, así que elegí el tour Grand Canyon South, muy recomendable. GranCañonSur

  • Comida excelente en Las Vegas:

He oído a algunos quejarse de la oferta gastronómica de Las Vegas, pero mi experiencia culinaria allí fue todo lo contrario. Disfruté de todas las comidas por no mencionar algunos descubrimientos sorprendentemente gratos como el restaurante “Cut” Las Vegas (http://www.wolfgangpuck.com/restaurants/fine-dining/3801), del famoso maestro chef Wolfgang Puck. La carne que comí se deshacía en la boca, el local era moderno y elegante sin excesos, el ambiente agradable y servicio de lo más atento y amable. Por circunstancias comí casi todos los días en los hoteles principales de la ciudad, y la calidad de sus restaurantes están más que a la altura de las 5 estrellas de los respectivos hoteles.

  • Compras:

Mi experiencia fue mucho mejor en las tiendas dentro de los hoteles que los famosos outlets. Si bien el precio de los outlets eran mejores, y las marcas buenas, su oferta se limitaba a diseños bastante desfasados. Costaba mucho encontrar gangas que realmente valieran la pena, aun así, si tienes tiempo para pasear y rebuscar, sugiero leas este enlace: http://www.10best.com/destinations/nevada/las-vegas/shopping/outlet-malls/

Era mediados de Septiembre, había mucha animación en todas partes continuamente: la ciudad, los hoteles, el famoso Strip (seguramente la avenida más filmada de los Estados Unidos), el aeropuerto etc., todo muy concurrido. Supongo que casi siempre está así, dado que es la ciudad más visitada del país. Durante mi estancia el tiempo era cálido y soleado, fue ideal porque soy friolera y suelo disfrutar del calor seco, excepto algún mediodía que hubo que volver corriendo al hotel para huir del sol abrasador, demasiado incluso para mí. Después de todo hablamos del desierto.

Como esto no es una bitácora de viaje, he resumido lo más destacable de mi experiencia, que finalmente resultó de lo más ordinaria, pero satisfactoria. Para qué negarlo, resulta más difícil desmelenarse de lo que parece. Estoy acostumbrada a los viajes bien planificados y organizados, así que no hubo borrachera ni boda express con Elvis de padrino.

Me faltó tiempo para hacer todo lo que me hubiera gustado, pero pienso regresar para descubrir más. La ciudad sin duda tiene tanto detractores como admiradores, los mismos tantos que habrá cosechado el nuevo presidente de los EEUU.

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