Viajar a Finlandia y Suecia en verano – experiencia noches blancas

Helsinki

Llevaba años deseando viajar a Finlandia, siempre quise ir en invierno para poder vivir una experiencia única contemplando la aurora boreal. De hecho, estas fechas de Febrero en que estamos es la mejor fecha para todo eso. Habría incluido una visita a Santa Claus en Rovaniemi, o participado en un divertido safari de trineos huskies. Sin embargo, por circunstancias, me tocó viajar a Finlandia en la estación contraria, y me dije: no es con lo que soñaba, pero bueno, ¿qué puedo perder?

Era mes de Junio, cogí un vuelo de la compañía finlandesa, Finnair, su vuelo directo Barcelona-Helsinki no defraudó, perfectamente correcto y puntual. Me quedé con muy buena impresión del aeropuerto Helsinki-Vantaa, compacto y cómodo para trasbordos. La fama de destino caro se hizo notar nada más llegar, concretamente en el coste del taxi desde el aeropuerto hasta el hotel. Se supone que era de noche cuando estaba haciendo el check-in en el hotel, pero adivina qué, nunca llegó a oscurecer, era una noche de esas: blancas. Por suerte estaba cansada y la cama muy confortable, conseguí dormir lo suficiente para despertarme con energía el día siguiente y disfrutar de la ciudad:

Visitas:

Explanada Plaza del Senado

 

Catedral Uspenski – La iglesia ortodoxa más grande de Europa Occidental

Hice fotos de la Plaza del Mercado de Helsinki, no me gustó ninguna toma que hice… pero el lugar sí vale la pena. Es una céntrica y animada plaza llena de vendedores de comida finlandesa, compré fruta fresca y una ración de pescado frito, y lo disfruté bastante, excepto por el incordio de unas cuantas gaviotas insistentes que querían robarme la comida.

Escogí un alojamiento céntrico como me suele gustar, el hotel Scandic Grand Marina fue la elección perfecta. El edificio era bastante peculiar, un antiguo gran almacén, de techo alto y diseño diáfano. Las habitaciones muy cómodas y lo mejor: su desayuno era delicioso y suculento, te deja satisfecho durante casi todo el día para los paseos. Debido a la buena ubicación del hotel, pude abarcar la mayoría de visitas a pie.

En general diría que Helsinki es una ciudad muy ordenada y agradable, quizás de atmósfera un poquito frío. Lo que me resultó interesante desde el punto de vista de “experiencia diferente” fue vivir las noches blancas. Era una sensación peculiar pasear a las tantas de la noche, notar que la ciudad está durmiendo, mientras el cielo se mantenía claro. La estancia se limitó a la capital, así que estoy segura de que podría disfrutar de otro tipo de experiencia si la próxima vez hago un viaje distinto, viendo lagos y tomando sauna.

Estocolmo

Me encantó la ciudad de Estocolmo, pero mejor lo cuento desde la parte de cómo llegué allí: en el crucero Helsinki-Estocolmo de Viking Line. Supongo que no se podría llamar exactamente crucero, sino ferry, pero pude dormir en un camarote suficientemente espacioso, disfrutar de una buena cena a la carta y realizar compras Tax-free a bordo, etc. Nada que envidiar a una travesía en un auténtico crucero, con unas instalaciones bastante completas. Los finlandeses, o al menos supuse que lo eran, se deleitaron especialmente con la compra libre de impuestos, concretamente del alcohol. Por la mañana, al salir a cubierta, estaba la mejor parte de la tranquila y agradable travesía: vistas maravillosas hasta llegar a Estocolmo.

Una vez más me decanté por un hotel céntrico, para poder patear la ciudad sin depender de ningún medio de transporte. Y de nuevo, el hotel era de la omnipresente cadena Scandic, concretamente el Scandic Malmen, con sus comodidades típicas y carácter sueco, además de la filosofía ecológica.

La ciudad no es pequeña, pero tiene un aire acogedor. El casco antiguo Gamla Stan es una preciosidad, con calles empedradas y arquitectura de estilo medieval, una de las cosas que más disfruté en Estocolmo fue pasear por esas callejuelas. No todo es tradicional en la ciudad, la arquitectura moderna también está muy presente, y la zona comercial Drottninggatan te puede mantener entretenida entre tiendas y cafeterías durante todo el día. La marca H&M es originario de Suecia, aunque no suelo comprar ropa de esa marca, no me pude resistir, creo que allí tienen una oferta muchísimo más amplia y variada, supongo que venden diseños diferentes según región.

Skansen: no suelo visitar parques temáticos, pero éste valía la pena. Tiene un montaje exterior, tipo “pueblo”, con edificaciones tradicionales y originales del campo, así como muestra de oficios en vivo. También hay una zona de animales típicos, en un entorno natural muy agradable. La sensación es como una inmersión en los tiempos antiguos de Suecia. Su situación alta y alejada de la ciudad permite contemplar una fantástica vista de Estocolmo.

Como no cumplí el deseo de visitar Finlandia y Suecia en invierno, me llamó la atención la posibilidad de vivir una experiencia invernal en uno de esos famosos y típicos bares de hielo. La pena es que finalmente no pude visitar ninguno, así que ya tengo más motivos para volver.

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